Tratamiento de la Peri-implantitis

La peri-implantitis es la infección de los tejidos que rodean al implante, que se caracteriza por la destrucción del hueso que lo alberga. Debemos estar alerta de esta patología dado que no produce dolor y sin embargo, puede acabar con la pérdida del implante.

El único síntoma que puede observarse es el sangrado al cepillado, que muchas veces, pasa desapercibido. En estos casos, la Dra. Nerea Sánchez estudiará minuciosamente el estado de los implantes y llevará a cabo el mejor enfoque terapéutico de acuerdo a la literatura científica.

En todos nuestros pacientes a los que les colocamos implantes dentales, seguimos un protocolo de prevención de peri-implantitis, mediante revisiones e higienizaciones periódicas, porque siempre prevenir es la mejor alternativa.

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    Preguntas frecuentes sobre peri-implantitis

    El precio del tratamiento de la peri-implantitis o infección del tejido que rodea al implante dental varía en función del número de implantes, de la severidad del problema y de si es necesario modificar la prótesis (diente artificial) sobre el implante dental para que el tratamiento sea efectivo.

    El coste en el centro de Madrid puede oscilar entre 90 y 800 euros.

    Las opciones para tratar un implante con peri-implantitis dependen del grado de afectación del implante en cuestión.

    Todo implante con peri-implantitis comienza con una mucositis o inflamación del tejido de alrededor del implante a causa de la placa bacteriana como factor causal principal. La mucositis se caracteriza por el sangrado al sondaje y la persona que lo padece puede experimentar también sangrado al cepillado y molestias, o no percibir absolutamente nada, ya que este tipo de problemas en los implantes no suelen producir ningún tipo de dolor. Por eso es tan importante acudir a la consulta del periodoncista máximo cada 6 meses, que es lo recomendado por los estudios científicos, para revisar los implantes dentales e higienizarlos. Estas visitas, en las que se realizará una profilaxis o un mantenimiento periodontal/peri-implantario (limpieza de los implantes), son esenciales para la prevención de la peri-implantitis. En estas citas de mantenimiento, no suele ser necesario levantar la prótesis sobre el implante, siempre que esta permita una adecuada higienización. Sino, será esencial desatornillarla para levantarla, posibilitar una higiene adecuada de los implantes por parte del higienista o profesional que lo realice, y volver a colocarla una vez terminada la limpieza.

    Si el implante ya tiene peri-implantitis, el periodoncista ha de evaluar la situación tras realizar un estudio periodontal con un periodontograma y, en ocasiones, radiografías periapicales, para ver dónde se encuentra el nivel óseo del implante. Cuando un implante presenta peri-implantitis, suele existir sangrado al sondaje, pérdida del hueso peri-implantario, y en ocasiones supuración (salida de pus) a través de la encía del implante (llamada "mucosa peri-implantaria"). Tampoco suele existir dolor en la mayoría de los casos y el paciente puede percibir cierto sangrado al cepillado.

    Si el implante ha perdido la mayoría del hueso que lo aloja, será necesario su explantación o retirada del implante, pero si la situación no es tan desfavorable, se planifica el tratamiento de la peri-implantitis. Para ello, realizaremos una fase de "tratamiento no quirúrgico" o de "tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo", por el que, por medio de curetas específicas e instrumental ultrasónico adaptado a los implantes, eliminamos la placa bacteriana introducida entre la encía ("mucosa peri-implantaria") y el implante. Esta fase no requiere levantar la encía ni exponer el implante en ningún caso, por lo que la recuperación es muy rápida y agradecida. Eso sí, será importante realizar enjuagues específicos y llevar a cabo una higiene oral escrupulosa de acuerdo a las instrucciones del periodoncista. Para ello, se dará una o varias citas con nuestra higienista para tratar paso a paso cómo realizar la higiene del implante, ya que es fundamental llevar a cabo adecuadamente la técnica de cepillado, pero también es esencial realizar la higiene entre los dientes con cepillos interdentales de un diámetro específico, que es la base para que las probabilidades de éxito del tratamiento aumenten. A continuación, daremos un periodo de tiempo de entre 1 a 4 meses para dejar que los tejidos alrededor del implante cicatricen y llevaremos a cabo la "re-evaluación", en la que tomaremos un periodontograma y valoraremos si la peri-implantitis se ha resuelto y el paciente debe pasar a la fase de mantenimiento peri-implantario, o si se requiere tratamiento adicional porque la patología no está controlada.

    Muchas veces con el tratamiento previo es suficiente, pero en casos avanzados puede ser necesario tratamiento adicional, que se planificará en función del tipo de defecto alrededor del implante. En este caso, se optará por una terapia de cirugía de acceso, resectiva o por realizar una cirugía regenerativa, en la que se coloca hueso "artificial" alrededor del implante, habitualmente de origen bovino, para mejorar el nivel óseo alrededor del implante. Si la morfología del defecto no lo permite, se realizará un protocolo de acceso o resectivo con el que se limpiará la superficie del implante que no está alojada en hueso y se retirarán las bacterias y el tejido inflamatorio. En ocasiones es posible realizar lo que se denomina "implantoplastia" que consiste en pulir con dispositivos especiales la superficie del titanio del implante para eliminar las bacterias depositadas en él y facilitar la descontaminación del mismo.

    Un vez controlada la peri-implantitis, será necesario que el periodoncista revise al paciente en intervalos de entre 4-6 meses para evaluar el implante y proceder a su limpieza en la consulta, protocolo que la evidencia científica avala para aumentar las probabilidades de mantenimiento del implante a largo plazo.

    En cuanto a la duración de la terapia para el tratamiento de la peri-implantitis, esta depende del grado de afectación del implante, es decir, de la cantidad de hueso perdido. En ocasiones, si la afectación es leve, la enfermedad puede controlarse con el "tratamiento no quirúrgico" o "tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo", por lo que tras realizar el estudio peri-implantario, se realizará una sola sesión de tratamiento, que puede durar entre 30 y 90 minutos en función del número de implantes afectados. Si es necesario la retirada y posterior colocación de la prótesis porque esta no permita el tratamiento de la encía que rodea al implante (como algunos casos de prótesis de arcada completa), pueden ser necesarias 2 sesiones.

    En el supuesto de que con esta primera fase de tratamiento la peri-implantitis no pudiera controlarse, sería necesario una fase quirúrgica, cuya duración puede ser de aproximadamente 60 minutos pero esto depende también del número de implantes intervenidos.

    Con respecto a la pregunta de si es posible "salvar" un implante con peri-implantitis la respuesta depende de cuán afectado esté este implante. Si la pérdida del hueso que alberga al implante es casi total, o si, a causa de la peri-implantitis ya hay repercusiones estéticas que hagan que se visualice el metal del implante cuando se sonríe, la forma óptima de proceder es llevando a cabo la explantación o retirada del implante. Si por el contrario, la situación no es tan avanzada y no hay repercusiones estéticas, sí es posible planificar el tratamiento de la peri-implantitis y realizar las fases terapéuticas que el paciente necesite.

    Será imprescindible, una vez estabilizada y controlada la peri-implantitis, el incluir al paciente en un programa de visitas de "mantenimiento peri-implantario", que son visitas con el periodoncista cada 4-6 meses en las que se monitorizará la salud de los tejidos que rodean al implante y se realiza una limpieza superficial del mismo pero exhaustiva. De acuerdo a los estudios científicos en este campo, estos mantenimiento, junto con una adecuada higiene oral, son los pilares básicos para evitar la recidiva o reproducción de la peri-implantitis.

    Para programar una consulta para el tratamiento de la peri-implantitis es necesario pedir cita con nuestra periodoncista, la Dra. Nerea Sánchez. La Dra. tiene amplia experiencia en el tratamiento de esta enfermedad, es profesora asociada en Periodoncia (la rama de la odontología que se encarga del tratamiento de la peri-implantitis) en la Facultad de Odontoogía de la Universidad Complutense de Madrid y además, ha participado como autora en la Guía Europea de Práctica Clínica para el tratamiento de las enfermedades peri-implantarias, cuyo acceso es libre y gratuito en este link . Esta guía ha sido traducida al español, y se encuentra en la base de datos nacional de guías de práctica clínica, para que los profesionales sanitarios tengan acceso a ella y basen su metodología de tratamiento en ella, dado que se ha redactado basándose en la evidencia científica.

    Ningún tratamiento en odontología ni en ciencias de la salud puede garantizar la salud, ya que el factor más importante es el paciente, y de su comportamiento depende el éxito o el fracaso de estos tratamientos que requieren una colaboración tan estrecha. En el caso de la peri-implantitis, el factor causal principal es la placa bacteriana, por lo que si, una vez controlada la enfermedad, el paciente cumple de manera estricta las instrucciones de higiene dadas por el equipo dental (en cuanto a métodos y frecuencia de cepillado y de dispositivos de higiene interdental) y acude a las visitas de mantenimiento periodontal de forma rigurosa y en el intervalo pautado, las probabilidades de éxito son altas.

    Para prevenir recaídas es fundamental emplear unas medidas de higiene oral adecuadas, tres veces al día, tanto con el uso del cepillo como de los dispositivos de higiene interdental, acudir a las visitas de mantenimiento periodontal/peri-implantario en el intervalo pautado por el periodoncista y evitar ciertos hábitos relacionados con la inflamación del tejido peri-implantario como el tabaco. Asimismo, si el periodoncista recomienda la modificación o cambio de la prótesis (diente artificial sobre el implante) porque la presente no facilita la higienización, será necesario hacer una nueva que permita limpiar el implante 360º.

    En ocasiones, será necesario hacer injertos de encía si la calidad de la encía ("mucosa peri-implantaria") que rodea al implante no es adecuada, ya que una encía móvil y no queratinizada favorece el acúmulo de placa. Esto también contribuye a mejorar el mantenimiento del implante a largo plazo.

    En etapas avanzadas de peri-implantitis, el periodoncista deberá realizar un estudio peri-implantario mediante la toma de un periodontograma y determinadas radiografías para valorar la viabilidad del caso y las probabilidades de éxito del tratamiento. Si la pérdida del hueso peri-implantario es casi completa, las probabilidades de un tratamiento efectivo son muy bajas, por lo que optaremos por la explantación o retirada del implante. Sin embargo, ante situaciones avanzadas, pero menos críticas, es posible evaluar primero la respuesta al "tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo", nuevo enfoque de tratamiento, que de acuerdo a la literatura científica, permite mejorar en gran medida el nivel del hueso peri-implantario en casos de implantes con mal pronóstico.

    La peri-implantitis no suele producir dolor. Algunas personas pueden notar sangrado o molestias al cepillado, y signos de inflamación, como una encía más enrojecida alrededor el implante. Sin embargo, no es fácil detectarse a uno mismo un problema de estas características en un implante, por lo que es altamente recomendable acudir al periodoncista de forma regular para la valoración y monitorización de la salud de los implantes dentales.

    Esta es una pregunta que nos hacen sobre todo mujeres que tienen algún problema relacionado con el hueso, como la osteoporosis. La evidencia científica no ha demostrado que las personas con osteoporosis tengan una mayor probabilidad de desarrollar peri-implantitis. Lo que sí se sabe es que si no hay una buena higiene oral de los dientes e implantes, se padece periodontitis y esta no se ha tratado o controlado y si no se acude de forma regular (cada aproximadamente 6 meses) para una higienización de los implantes en la consulta del periodoncista, el riesgo de peri-implantitis aumenta.

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